AMERICA/ECUADOR – Desde Santa Maria de los Cayapas

A Santa Maria de los Cayapas solo se llega ondeados por el rio que se abre en una espumosa estela  por donde se desliza la canoa. Situada a dos horas de canoa de Borbón, ultimo pueblo donde llega la carretera, Santa Maria se ubica en el corazón de la selva de la zona norte de Esmeraldas.

La exuberante naturaleza  presenta los signos de heridas muy profundas producidas por las compañías madereras y aun se muestra encantadora. Los arboles, las flores, los pájaros mantienen viva una belleza virginal. El rio ancho y tranquilo manifiesta la sabiduría de los pueblos que se hallan en sus riberas: el pueblo negro y el pueblo Chachi, antiguamente llamados Cayapas, de donde el nombre del rio. La sabiduría elaborada a lo largo de muchos años, respecta el ritmo de la naturaleza, pone las personas en el primer lugar, por eso se desarrolló la dimensión social, comunitaria, la acogida, el compartir, la alegría, la sencillez de las relaciones, la solidaridad.
El río, para el pueblo Negro y Chachi, tiene el mismo valor que tenía el pozo en los relatos bíblicos: es lugar de encuentro, de socialización, de compartir, de cultura. El agua es vida: se toma, se utiliza para cocinar, se baña, se lava, se juega etc.; del agua del rio se saca la comida: pescado y marisco, y es el medio de trasporte y comunicación. El ritmo sosegado del rio marca también el ritmo de vida de los pueblos; en Santa María no hay conexión con las redes telefónica, de internet, no hay cobertura para los celulares y no hay carros. ¿Un paraíso terrenal?  Si yo creo que lo ha sido hasta que el efecto del pecado de codicia del hombre no ha manifestado sus efectos: las compañías madereras que talan arboles, sin reforestar, hacen desaparecer los animales que la gente cazaba; las compañías de Palmeras contaminan el ambiente con los químicos que echan a las plantas; el subsuelo está rico de oro y petróleo, las compañías mineras ilegales están extrayendo muchísimo oro y para purificarlo utilizan metales pesados como mercurio, arsénico, cianuro que, por la gran cantidad que se hecha en el rio lo han trasformado de fuente de vida en causa de muerte, enfermedades, malformaciones genéticas en los niños.
Con la llegada de mucha gente de las compañías, se notan cambios radicales en el estilo de vida: aumento de la violencia, de la prostitución, uso de drogas, sicariato, tráfico de armas y de personas. Parece un pulpo que con sus múltiples tentáculos nos está matando.

La vida de la gente está cambiando, el rio ya no es el centro social, cada cual empieza a tener sus tanques para recoger agua de lluvia y no ir al rio. Está entrando mucho el individualismo, la comunidad se está dividiendo, algunos, picados por el bicho de la codicia, apoyan la explotación salvaje de los recursos, otros consientes de la necesidad de proteger y defender la vida y el medio ambiente, se están organizando creando red para sumar fuerzas nacionales e internacionales. Como Iglesia, apoyamos, favorecemos, motivamos y acompañamos los procesos. La lucha no es fácil, nos sentimos como pequeñas hormigas que luchan contra los elefantes, pero también David frente a Goliat tiene que haber experimentado lo mismo y Jesús que recién nacido tiene que huir frente a Herodes que quiere matarlo, nos dice que la encarnación es asumir también esta realidad para transformarla desde adentro en experiencia de vida, de solidaridad, de construcción del Reino.

Es una realidad que desafía nuestro ser mujeres consagradas al Dios de la vida luchando para que el mundo tenga vida y vida en abundancia y pone en movimiento todo nuestro ser: inteligencia, corazón, voluntad para seguir las huellas de Jesús; por eso me duele mucho tener que dejarla para asumir un servicio interno a la provincia; se queda la experiencia de haber compartido gozos y sufrimientos,  luchas y fracasos, miedos y esperanzas con los dos pueblos y el compromiso, que extiendo a todos los que leen este escrito, de rezar al Dios de la vida para que siga iluminando los pasos de las personas que siguen luchando y el Espíritu Santo les de la valentía de seguir buscando la vida en abundancia para todos en la paz que el Niño Dios vino a regalarnos.  

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