Espiritualidad

Nuestra espiritualidad nace de la herencia que Comboni nos ha dejado:

  • la contemplación del corazón de Cristo manteniendo  nuestros ojos fijos en Jesús Crucificado, haciendo nuestros sus sentimientos: su entrega incondicional al Padre, la universalidad de su amor por el mundo y su involucrarse en el dolor y en la pobreza de la humanidad (cfr. RdV. 3)
  • el amor a la Cruz que nos invita a asumir en Cristo el sufrimiento de nuestros pueblos. En ella encontramos el auténtico significado  del espíritu de sacrificio, entendido como disposición a perder todo por Dios y por la misión.  
  • el martirio: Serán felices de ofrecerse a perder todo y morir por él y con él (Escritos 2722). Es nuestra felicidad. Es la ascesis misionera trazada para nosotras por Comboni, para vivir como única pasión:  “Cuando de veras se ama a Cristo, entonces son dulzura las privaciones, los padecimientos, el martirio”.

Comboni nos indica a Maria como compañera de nuestro camino, la mujer de la Hora, la mujer que permanece al pie de la Cruz. Comboni nos identifica como mujeres del Evangelio que no deben tener miedo a osar.

En el Capítulo General del 2004 hemos sentido la urgencia de profundizar la 
mistica del osar:

  • para permaecer con Maria al pìe de la Cruz (Jn. 19,25) y de los crucificados de hoy, como mujeres liberadas, encendidas, transportadas por la divina llamarada (Escritos 2742). Aun sabiendo de no ser creibles, por ser mujeres (Lc. 24,10) las testigos del Calvario, se vuelven audaces y valientes apóstoles del anuncio de Resurrección.

    _  mística del anuncio;

  • Para vivir el trabajo de nuestra historia personal, de Congregación, de nuestros pueblos, come la mujer del Apocalipsis, respetando la Hora de espera de una nueva vida, y de nuevos movimientos del  Espíritu de Dios (Escritos 464)

    _ mística de la paciencia;

  • Para dar el primer paso en los caminos de reconciliación, superando los dualismos  y la abigüedad del lenguaje, sanando la memoria, ofreciendo y acogiendo el perdón para una renovada relación ad intra en el cenáculo y ad extra como gesto que trasforma el  mundo

    _ mística del perdón;

  • Para ser como las mujeres anónimas del Evangelio que se confunden entre la multitud, las mujeres de la historia de hoy, que sostienen y protegen la vida a todos los niveles. Saber disminuir para que otros crezcan, sabiendo que el testimonio ha sido dado.

    _ mística de la piedra escondida;

  • para hacer causa común en nuestra cotidianidad y en la de nuestros pueblos, dejándonos tocar de sus heridas y entrar en sus sufrimientos:  mi interior se extremece de compasión (Os 11,8) hasta romper esquemas, denunciar violencias, y hacerse anatema en su favor (Rm 9,3; Escritos 3553)

    _ mística de la compasión.