Nuestra historia

Nuestro Instituto de Hermanas Misioneras Combonianas, Pías Madres de la Nigrizia, tiene su origen en el carisma de Mons. Daniel Comboni que con profunda intuición, reconoció en la mujer consagrada un rol particular  de llevar a cabo, en la acción misionera de la Iglesia.  

Daniel Comboni, tomó parte en la expedición misionera del Instituto de Don Mazza. Después de larga navegación por el Nilo, llego el 14 de febrero de 1858, a la estación misionera de Santa Cruz en el corazón de África.  

Desde aquel primer encuentro con la Nigrizia, vivido con profunda participación humana y apostólica, en el que vio como iban desapareciendo uno a uno todos sus compañeros y crearse un vacío a su alrededor, Comboni regresó a su patria físicamente agotado.  Pero su pasión por África salió vigorizada y sus pensamientos, afectos y energías se dirigieron siempre a la causa de su regeneración.

El 15 de septiembre de 1864, mientras rezaba en la tumba de S. Pedro, concibió el Plan para la regeneración de África que quería involucrar a toda la Iglesia en la acción misionera y a promover la conversión de África con África, en la confianza de que los africanos se convertirían en protagonistas de su salvación.   

Para actuar su Plan, Comboni fundó en Verona sus propios Institutos misioneros: El Instituto de los Misioneros para la Nigrizia – MCCJ (1 de junio 1867) y el Instituto de las Pías Madres de la Nigrizia  – SMC (1 de enero 1872).

Nuestro Instituto tuvo comienzos inciertos y difíciles sobre todo por la falta de una persona apta para dirigirlo. La entrada de Maria Bollezzoli, el 6 de septiembre de 1874, marcó para el Instituto un momento decisivo. Ella se convierte en la primera Superiora General: Después de la prematura muerte del Fundador (10 de octubre 1881) tomó las riendas del naciente Instituto incitándolo a seguir sus huellas, lo sostuvo en el durísimo periodo de la Mahdia y supo guiarlo con fe, reconociéndolo como obra querida por Dios.

A continuación el Instituto se desarrolló en varias etapas marcadas por eventos, Capítulos, y por los gobiernos de las sucesivas Superioras Generales.    

Después de la muerte de Madre Bollezzoli (1901), las Pías Madres de Egipto y de Sudan, primeros y únicos campos de misión, pasan también a Eritrea y avanzan hasta los grandes Lagos de África Central, en Uganda, realizando por fin el gran sueño de Comboni.

En los años del ’30 a los ’60 el Instituto conoce la máxima expansión: se multiplican las obras de las Hermanas Misioneras Combonianas. La Congregación se extiende a otros Países de África; llega a los Estados Unidos y América Latina; entra en el Medio Oriente; se extiende a Europa sobre todo con centros para la formación de nuevos miembros.

Desde el comienzo del 1970 hasta hoy con nuevas aperturas, la Congregación a la luz del carisma, descubierto y ratificado en los Capítulos especiales, se compromete sobre todo a dar prioridad a la actividad de evangelización y de animación misionera. Comienza el proceso de redimensionamiento de obras y actividades que no respondían al carisma ni a las necesidades del tiempo; cuida la formación espiritual, profesional y misionera de los miembros.

La historia de la Congregación con sus luces y sombras, heroísmos y cotidianidad, fidelidades e incumplimientos, ha sido escrita por la vida de las Hermanas que nos han precedido en la misma vocación; continua a ser escrita día tras día, por cada una de nosotras que, siguiendo la inspiración original del Fundador, estamos dedicando la existencia para que a ningún pueblo le falte la luz del Evangelio.