FORMACIÓN

“De la misión a la formación” es el criterio fundamental del que deben emanar las líneas y los objetivos de la formación, determinada por las
exigencias de la misión y fundada en la teología de la misión y de la vida religiosa-apostólica.
Toda la formación tiene como finalidad el crecimiento progresivo y unitario de la persona a nivel humano, espiritual y apostólico; debe ser integral, cultivando la mente, el corazón y la voluntad.  Forma al compromiso apostólico característico del carisma comboniano y a la comprensión de realidades culturales diversas.
La finalidad de la formación es ayudar a interiorizar los valores evangélicos según el carisma comboniano, preparando misioneras:
-enraizadas en Cristo Buen Pastor y conscientes de prolongar Su misión evangelizadora;
-comprometidas con fidelidad total al Señor en la Iglesia, mediante los votos de castidad, pobreza y obediencia;
-dispuestas a vivir en comunión con las Hermanas que comparten la misma vocación;
-decididas a dedicarse a la actividad misionera según las opciones particulares del Instituto
-capaces de insertarse en pueblos diversos y de colaborar con las Iglesias particulares;
-dispuestas a permanecer fieles a la misión, incluso en situaciones difíciles.
Las etapas de nuestro camino formativo abrazan toda la vida e se distinguen en:
*Orientación vocacional
*Postulantado
*Noviciado
*Votos temporales
*Formación continua