FORMACIÓN CONTINUA


Formación continua: 
La llamada de Dios nos invita durante toda la vida a crecer humana y espiritualmente para adherirnos plenamente a Su proyecto sobre nosotras y para responder a las exigencias de la Iglesia y de la misión.
La formación es un itinerario para toda la vida, un proceso de crecimiento que favorece la maduración humana, espiritual y carismática.  Un proceso que cultiva la unidad de vida y favorece la construcción de una renovada identidad carismática de Mujeres y madres.  Identidad comboniana, fundada sobre valores comunes y traducidos en un estilo de vida cotidiano que nos hace capaces de responder a los retos de la misión ad gentes hoy como mujeres consagradas.
Nuestra Espiritualidad alimenta todo el proceso formativo encontrando en la mística su “fuerza” para una respuesta profética hoy.
El Plan de Daniel Comboni no solo es para nosotros un instrumento metodológico  sino que sostiene nuestra espiritualidad y define siempre mejor nuestro estilo de vida, junto con las Reglas de 1871.
La realidad de los empobrecidos y exclusos, nos interpela e nos forma a la fidelidad y coherencia de vida según los valores carismáticos combonianos.
En el proceso de formación el camino de reconciliación personal y comunitario es una prioridad de la misión hoy, para ser testimonios creíbles y proféticos en un mundo fragmentado y conflictual.
Nos sostiene la convicción que el proceso de formación da fruto si es alimentado por la responsabilidad personal y comunitaria, por el empeño en la interculturalidad, en la colaboración y en el sentido de pertenencia.