Una actividad ambigua

¿Qué hacer para contrarrestar el acaparamiento de tierras?

Se requiere una acción conjunta por parte de los gobiernos anfitriones, de los inversores, de los donantes, de la sociedad civil y de los propietarios de las tierras. Muchos de los países, donde la tierra se vende o alquila, están necesitados de ayuda alimentaria constante. La cuestión en esos países no debería ser vender sus tierras a extranjeros, sino más bien cómo facilitar el uso de la tierra a los campesinos locales; cómo proporcionar apoyo global a la agricultura familiar; cómo invertir en áreas rurales y mercados locales; cómo mejorar la infraestructura, la irrigación, el suelo y las semillas. Además, cómo:

  • Apoyar y desarrollar los movimientos sociales.
  • Lograr una moratoria sobre las apropiaciones abusivas de tierras, hasta que se establezcan reglas y leyes que aseguren que la población local participe en las negociaciones, sea tratada justamente y apruebe las adquisiciones de la tierra antes de que estas se hagan.
  • Proporcionar el servicio gratuito de consultores independientes para asesorar a la población local y ayudarla en las negociaciones, asegurando así que sus derechos sociales, económicos y medio ambientales sean protegidos.

Una acción global, como se describe a continuación, es vital para ayudar los esfuerzos de la población local, en la protección de lo poco que tienen y así contribuir a que en el futuro todos tengan lo suficiente para comer:

  • Apoyar a las familias de los agricultores. Ayudar a millones de familias agrícolas con problemas traerá a las regiones interesadas más divisas que las inversiones en la adquisición de tierras. Por el contrario, a muchos de estos campesinos se les saca de sus tierras. En la agricultura, no siempre lo más grande coincide con lo mejor. Pequeñas granjas familiares producen a menudo más que granjas dedicadas al cultivo intensivo en países desarrollados.
  • Trabajar para que los derechos locales sobre la tierra sean asegurados.
  • Concientizar, preparar y proporcionar programas de ayuda legal a las comunidades para que entiendan los retos, protejan sus derechos y defiendan sus intereses a la hora de tratar con los inversores y los gobiernos.
  • Pedir la realización de estudios independientes sobre el impacto ambiental. Ayudar a los gobiernos, a la población local y a los agricultores a desarrollar conocimientos en la evaluación de los impactos ambientales.
  • Luchar para que haya mayor transparencia por parte de los inversores y de los gobiernos. Promover y compartir información sobre asuntos de tierras; contribuir a la creación e implementación de sistemas de monitoreo.
  • Apoyar a las comunidades locales y a los gobiernos en el monitoreo.
  • Capacitar a las comunidades locales y comprometer a los representantes políticos de los parlamentos nacionales.
  • Fortalecer los sistemas que protejan la propiedad de la tierra por parte de los campesinos y productores de alimentos a pequeña escala.
  • Asegurar ayuda legal a la gente afectada por proyectos de inversión. Identificar un grupo de abogados dispuestos a defender a la gente sin pedir nada a cambio o a precio muy bajo. Esto puede ayudar a la comunidad a obtener mejores ventajas de parte de los inversores –por ejemplo, proveyendo tierra como una contribución “en especie” para trabajar juntos inversores y comunidad; o logrando compensaciones mejores y una colaboración más estrecha entre inversores y comunidades.
  • Exigiendo que los recursos y servicios comunes sobre los que la población tiene ciertos derechos tradicionales –tales como tierra común, agua limpia, etc.- sean propiedad común o compartida entre comunidades. La protección de lo común es necesaria para una mejor distribución de los recursos y riqueza
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