Una esperiencia inolvidable.
Era una mañana de primavera cuando Carmo llegó por primera vez a la aldea Dinka en Sudán del Sur, Africa. Todos la recibieron con los brazos abiertos y con la hospitalidad que caracteriza a este pueblo. A medida que exploraba la aldea, Carmo se dio cuenta de que la vida allí es muy diferente a lo que había conocido antes.
Las jóvenes Dinka viven en casas sencillas y tienen que encargarse de cuidarlas, especialmente en temporada de lluvias. Además, deben ir en busca de leña y agua, y recolectar maíz, que es el alimento típico de esta población. Pero no solo eso, las jóvenes también tienen la importante tarea de educar a los hijos en la vida familiar. En este contexto, el papel de la mujer es fundamental, ya que es quien educa a toda la familia. Sin embargo, esto supone un esfuerzo considerable, especialmente en una cultura del clan que no permite a los hombres desarrollar esta tarea. Los hombres se encargan solo del ganado, mientras que las mujeres tienen la responsabilidad de educar a los hijos.

En cuanto al matrimonio, cuando una joven alcanza la pubertad, se considera lista para casarse. Sin embargo, no puede elegir al joven que ama, sino que debe aceptar la elección que su familia haga por ella. En la cultura Dinka, la familia del novio debe dar en matrimonio a sus hijos, hombres, a cambio de vacas. La mujer, por su parte, debe ser fiel a su pareja, mientras que el hombre puede tener otras mujeres siempre y cuando tenga ganado suficiente para pagar la dote.
Algunas mujeres Dinka trabajan en hospitales con los Médicos Sin Fronteras y entregan sus salarios a sus maridos para pagar el ganado y, así, poder pagar la dote para una nueva esposa.
Pero a pesar de todas estas dificultades, hay algo que a Carmo le impactó profundamente en las jóvenes Dinka: su fuerza y determinación. A pesar de todas las responsabilidades y desafíos que enfrentan, nunca se rinden y siempre luchan por mejorar sus vidas y las de sus familias.
Es por eso, por lo que Carmo dice “creo que hay una lección importante que podemos aprender de las jóvenes Dinka: la importancia de la determinación y la perseverancia. A pesar de las adversidades, debemos seguir adelante y nunca rendirnos “. Solo así podremos alcanzar nuestras metas y construir un futuro mejor.
Esta es la historia de las jóvenes Dinka, una historia que nos enseña mucho sobre la vida y sobre nosotros mismos.
Maria do Carmo, mc

