En mi corta experiencia como Misionera Comboniana en la provincia de Medio Oriente estoy aprendiendo a vivir nuestro carisma en lugares, contextos sociales, históricos y culturales diversos. Buscando una inmersión más profunda en la vida de las personas, en especial con los más pobres y marginados, voy dejándome transformar por ellos al convivir y al compartir la alegría del Evangelio. Siguiendo la invitación de Cristo, “id a todo el mundo y predicad el evangelio” (Mc16,15) y movida por la pasión misionera de anunciar la alegría de lo que he visto y oído, he comenzado a evangelizar el continente digital con algunas iniciativas.
Pese a que desde hace años la Iglesia está llamada a ser en salida y a evangelizar por todos los medios posibles (Jornadas Mundiales de comunicaciones sociales), la evangelización del continente digital solo ha despuntado con fuerza durante la pandemia del COVID-19.
Animada y esperanzada por las numerosas iniciativas que surgieron, yo también me lancé a vivir el carisma en el mundo digital: Peregrinación virtual Comboniana, Curso de redes organizado del GIP América y Asamblea de Salud-Carisma organizado por el GIP MO. Estas experiencias me han ayudado a profundizar en el conocimiento de nuestra congregación, carisma y vida misionera a través de la interacción con hermanas de diferentes provincias y ministerios.
Considero que como misioneras Combonianas (ad gentes, ad vitam y ad extra) estamos llamadas a estar atentas a los signos de los tiempos y abrirnos a los movimientos del Espíritu. Vivir nuestro carisma en los nuevos contextos, incluyendo el digital, implica ser capaces de responder a los desafíos del presente como hizo Comboni.
El continente digital tiene muchísimo potencial, tanto para el bien como para el mal. Por eso, es importante que estemos presentes, que anunciemos con nuestro testimonio la alegría del evangelio, y sobre todo, que salgamos al encuentro de las personas con quienes interactuamos para crear no una “red de cables, sino de personas” (Papa Francisco).
Para este ministerio digital algunos aspectos a considerar son:
– Tener los ojos siempre fijos en Jesucristo y un fuerte sentido de Dios: Para la evangelización digital no basta formarse solo en conocimientos técnicos/tecnológicos. Hay que tener una vida espiritual firme y orante que nos lleve a contemplar, interiorizar y vivir plenamente a Cristo en estos medios de manera creativa y coherente.
– Ser piedras escondidas: Uno de los peligros del mundo digital es dejarse absorber por los medios, y caer en la tentación de buscar likes o seguidores. Se corre el peligro de abandonar a Cristo y comenzar a predicarnos a nosotras mismas.
– Cenáculo de Apóstoles / Hacer Causa Común : No podemos ser ajenas a las realidades de los lugares donde estamos, o a las realidades de las personas con las que interactuamos. Debemos generar verdaderos espacios de encuentro donde podamos conectar, hacernos cercanas, escuchar, compartir la vida y los valores de Cristo. En conclusión, considero que el uso de las redes digitales es esencial para la evangelización del mundo actual. Creo que más que “producir contenidos” y usarlos como un instrumento de evangelización, debemos valorar el continente digital como espacio para vivir y testimoniar nuestra vida misionera de manera auténtica y coherente, haciendo presente a un Dios que se encarna en el día a día.
María de Lourdes García Grande,mc
Misionera en Medio Oriente
