¡Pura Vida! Como se dice en mi país Costa Rica, como saludo, y es a su vez una expresión que tiene muchas connotaciones y una de ellas es el desear buenas cosas a los demás, por eso repito: ¡Pura Vida a todos!
Soy la hermana Alejandra Moreira Jiménez, misionera Comboniana desde hace ocho años y el recién pasado 27 de noviembre hice mis votos perpetuos, un día especial donde dije mi Sí para siempre al Señor y a la Misión.
Alejandra invocando la gracia del Espíritu Santo.

Hace 12 años dejé mi tierra para comenzar en México mi primera formación y luego de dos años por allá, viajé a Ecuador donde hice el noviciado y me consagré a Dios el 14 de setiembre del 2013. De ahí volé a París para iniciar el estudio del francés y un año y dos meses después fui enviada a la Provincia de Centroáfrica-Chad- Camerún donde estuve por casi 4 años. En el Chad específicamente trabajé en una escuela primaria, donde era la directora y donde tuve incontables aprendizajes. Primero con los niños, pues ellos me ayudaron tanto a comprender y a amar el contexto donde me encontraba, a asimilar poco a poco todo aquel mundo nuevo para mí. Luego los maestros quienes con paciencia y trabajo en equipo me dieron tantas lecciones de vida. Di una mano en la catequesis y en el acompañamiento de las comunidades de base, también en la Pastoral Vocacional. Pero sin duda, fue más lo que recibí que lo que di; llevo el corazón marcado de incontables recuerdos, de personas sencillas que ofrecen siempre lo mejor que tienen. Sus sonrisas, su alegría, su solidaridad, su fuerza y su ternura.

Mi último puerto ha sido Italia, donde tuve el privilegio de vivir un tiempo de gracia y crecimiento integral. Que bendecida me siento por haber abrazado al Papa, por conocer y pasar unos días en Verona donde nacieron las misioneras Combonianas y aún más, en Limone donde nació Comboni… Y Roma, que puedo decir; ciudad increíble, llena de historia, de magia y donde se pueden palpar en cada esquina, las raíces de nuestro cristianismo; ahí además frente a la tumba de San Pedro, Daniel Comboni concibió el Plan para la Regeneración de África; por lo tanto, son experiencias demasiado significativas, y hay tantas más que les contaré en otra ocasión.
Alejandra y su padre en la procesión del ofertorio.
Ahora me preparo y sobre todo mi corazón se prepara para amar y dejarme amar por otro pueblo, por otras personas de la República Centroafricana; pueblo muy sufrido en los últimos años por causa de las guerrillas internas. Voy con mucha alegría y esperanza de todo lo que el Señor me tiene preparado en este país de clima tropical y de personas acogedoras y alegres. Me han pedido dar una mano en la formación de maestros y también iniciaremos un proyecto holístico dirigido a niñas y jóvenes que pretende darles una formación integral y en especial a aquellas víctimas de la violencia y de la guerra.
Me pongo en las manos de Dios y de la Virgencita, nuestra madre y madre del África, además presento estos pueblos donde he dejado una parte de mí y de donde he tomado una parte de ellos.
Dijo Comboni: “Estamos en las manos de Dios, le hemos entregado nuestra vida como un don irrevocable” así que con alegría y confianza nos confiamos a su misericordia para ser signo de su Amor dondequiera que estemos.
Hna. Alejandra Moreira Jiménez, mc


