“Si buscas milagros, mira…” dirigida al santo italiano, portugués y universal, esta frase cobra un significado especial en la vida de la Hna. Ma. Rosa, cuyo testimonio nos recuerda el poder transformador de la fe.
Hace aproximadamente dos décadas, esta religiosa se enfrentó al desafío de una enfermedad que gradualmente se volvió crónica. En ese momento crucial, sus hermanas Combonianas del Sudán no solo le ofrecieron consuelo recordándole que estamos en las manos de Dios, sino que también la apoyaron con sus oraciones.
El camino de la enfermedad, descrito por Ma. Rosa como “imprevistos, no transitado, nuevo cada día”, se convirtió en una oportunidad para profundizar su fe. Animada por su comunidad religiosa, se embarcó en la búsqueda espiritual de un santo o santa Comboniana que pudiera interceder por ella.
Lo que siguió fue lo que la religiosa describe como “el don de la paz y la aceptación de la enfermedad”. Esta gracia le permitió abrazar su condición con confianza y alegría, descubriendo una nueva forma de vivir su vocación misionera desde su “rinconcito”.
Este testimonio nos recuerda que los milagros no siempre se manifiestan como curaciones físicas, sino que a menudo se revelan en la transformación interior y la aceptación serena de las circunstancias de la vida. Ma. Rosa encontró en su fe la fuerza para convertir su enfermedad en un camino de crecimiento espiritual y de servicio.
Su historia es un recordatorio inspirador de que, incluso en las circunstancias más desafiantes, la fe puede mover montañas interiores, permitiéndonos encontrar paz y propósito en medio de la adversidad.






