Las primeras hermanas comenzaron su vida de fe en un entorno hostil y complicado. Historias de sufrimiento, enfermedad y encarcelamiento se mezclaban con preocupaciones internas y externas que parecían refutar e incluso negar lo que entonces habían experimentado, un amor humano y compasivo; pero esto, lejos de ser un impedimento que las llevara a encerrarse en sí mismas, las motivó y animó a convertir su propia vulnerabilidad en una gran oportunidad de evangelización, dando testimonio con su propia vida y entrega de su amor a Cristo y a su Evangelio. (EG, 279) “Quien se ofrece y se entrega a Dios por amor, seguramente será fecundo”.
Como indica su nombre original, “Le Pie Madri della Nigrizia” revela la ternura del Buen Pastor que lleva sobre sus hombros a la humanidad, simbolizada por una oveja, para que nosotros, a su vez, podamos imitarle con nuestros hermanos más desfavorecidos.

Las hermanas que vivieron, en primera linea, la experiencia de la Mahdia, Sudán.(1882-1889)
Nuestra historia, por tanto, recoge el testimonio de estas primeras mujeres misioneras y evangelizadoras, junto con Daniel Comboni, su fundador, derramando en tierras africanas el bálsamo de amor con el que fueron impregnadas y esparciendo su perfume en estas tierras lejanas. El mandato de Jesucristo de “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura” (Mt 16,15) fueron las palabras que motivaron y tocaron el corazón de estas jóvenes y junto a Comboni se lanzaron a la gran aventura de predicar el Evangelio no sólo con palabras sino con gestos concretos de entrega y solidaridad. Junto a tantas otras mujeres que sienten la misma llamada de hacer vivo el Evangelio acompañando a las familias y consolando a los enfermos, dando esperanza y educación a los jóvenes y derramando compasión a través de las obras de misericordia que abrazan a todos los que están al borde del camino. (cf. MJMM,2021)

Casa Madre de las misioneras combonianas, Verona, Italia
Por último, la historia de este Instituto misionero femenino italiano habla no sólo de “gloria” sino sobre todo de una actitud de discípulas que se dejaron tocar y transformar por esta pasión de Jesucristo y por la humanidad. Una historia de mujeres enamoradas del Evangelio con una visión que prepara el futuro creando espacios de encuentros para reforzar nuestra dimensión solidaria, inclusiva y compasiva con quien más lo necesita.






